Viajar al norte de Chile es una experiencia que transforma, especialmente cuando te encontrás rodeado por los paisajes lunares de San Pedro de Atacama. Este pequeño oasis se convirtió en el punto de partida ideal para quienes buscan aventura, silencio y una conexión profunda con la naturaleza más extrema del planeta.
¿Qué se puede hacer en San Pedro de Atacama?
Una de las primeras actividades que debés agendar requiere madrugar, pero el espectáculo de los Géisers del Tatio vale cada minuto de sueño perdido en San Pedro de Atacama. Ver las columnas de vapor emerger a más de 4.000 metros de altura mientras el sol comienza a teñir los picos andinos es, sin duda, un momento que se queda grabado para siempre en la retina.
Si buscás algo fuera de lo común, las lagunas de sal son paradas obligatorias dentro de las rutas turísticas de San Pedro de Atacama. En Baltinache, podés experimentar la extraña sensación de flotar sin ningún esfuerzo debido a la altísima salinidad del agua, rodeado de un blanco cristalino que contrasta con el azul profundo del cielo atacameño.
Para aprovechar al máximo tu estadía, armamos una lista con las actividades que no pueden faltar en tu itinerario por San Pedro de Atacama:
- Valle de la Luna: caminar por formaciones de sal y arcilla que te hacen sentir en otro planeta.
- Astroturismo: disfrutar de una charla bajo uno de los cielos más limpios y estrellados del mundo.
- Termas de Puritama: relajarse en pozones naturales de agua tibia en medio de un cañón de piedra.
- Lagunas Altiplánicas: admirar el reflejo de los volcanes en las aguas color turquesa de Miscanti y Miñiques.
Para cerrar el día, nada supera la vista desde la Cordillera de la Sal, un punto estratégico muy cercano al centro de San Pedro de Atacama. Ver cómo el sol se oculta y transforma los tonos ocres en violetas y rojos intensos sobre el valle es la mejor manera de entender por qué este destino es magnético para viajeros de todo el mundo.