Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, organizadores de las jornadas sobre la Guerra Civil que saltaron a la polémica cuando el escritor David Uclés anunció su retirada el domingo pasado, han propuesto su aplazamiento “hasta nueva fecha”, tras denunciar amenazas violentas y presiones a los participantes. El evento iba a celebrarse en Sevilla entre el 2 y el 5 de febrero en la fundación Cajasol. “La intención expresada en las redes sociales por grupos de ultraizquierda, proponiendo manifestarse de forma violenta ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de Letras en Sevilla (1936: ¿La guerra que todos perdimos?) la semana próxima, nos hace aconsejar a Cajasol que aplace hasta nueva fecha los debates anunciados”, indican en un comunicado difundido este miércoles. Los dos firmantes lo achacan a “una campaña intolerable de presiones que desde el partido Podemos y medios afines se ha estado ejerciendo sobre algunos de los participantes”, a fin de hacerles renunciar a su intervención, en unas jornadas cuyo contenido “conocían perfectamente” y cuya asistencia “habían confirmado hace meses”.
—Tengo 74 años y mucha mili a cuestas. Hay batallas que se ganan y otras que se pierden —ha declarado Pérez-Reverte a EL PAÍS este miércoles por la tarde.
—¿Y está es una batalla ganada o perdida?
—Esta es una batalla aplazada.
La polémica estalló este domingo cuando el escritor David Uclés (Úbeda, 36 años) —autor del superventas La península de las casas vacías (Siruela), novela basada en la Guerra Civil, y flamante premio Nadal con La ciudad de las luces muertas— anunció su renuncia a asistir, fundamentalmente, porque no quería compartir cartel con el expresidente popular José María Aznar y con el ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros: “Han hecho zancadillas a valores democráticos y a medidas que nos conforman como una sociedad moderna y empática”, dijo Uclés a este periódico. También había mostrado su malestar por figurar en un cártel bajo el lema “la guerra que todos perdimos”. “Creo que el título acertado hubiera sido la guerra que sufrimos todos, que es lo que yo defiendo en mi libro, donde trato la intrahistoria del conflicto. Pero no la perdimos todos”, añadía.
Este miércoles por la tarde, tras conocer la decisión de la organización de suspender el foro, el joven novelista ha declarado a EL PAÍS: “Estas son las cosas que pasan cuando no se juega limpio y se manipula, poniéndonos a todos bajo ese lema en el cartel y mintiendo respecto al título del evento [los organizadores aseguraron que el título llevaba unos signos de interrogación que no aparecieron en el primer cartel]. Me alegro de que se hayan aplazado las jornadas, porque además han comenzado contra mí una campaña de defenestración. Y celebro que otros invitados hayan renunciado ante personas de tanto poder”.
Pérez-Reverte y Vigorra abordan el tema central del conflicto y arremeten contra Uclés en el comunicado en el que han anunciado la suspensión del foro: “Una semana antes de iniciarse las jornadas, y sin previo aviso a la organización, el novelista David Uclés (cuya asistencia estaba confirmada por él mismo para una conversación con el escritor Luis Mateo Díez sobre Guerra Civil, juventud y literatura), que conocía perfectamente desde hacía meses el programa de las jornadas, anunció en las redes sociales, en un tono lastimero e infantil que ofende cualquier inteligencia, su renuncia a participar debido a la presencia de Aznar y Espinosa de los Monteros”.
Aún no se han anunciado las tentativas nuevas fechas, pero Cajasol asegura que el evento se reprogramará en otoño. “[Nos da] un margen de tiempo prudencial para rearmar el programa tal y como estaba concebido: encuentros con personalidades destacadas de la vida española, escritores e historiadores de prestigio, militares especializados y políticos de diversas tendencias ideológicas”, dicen en un comunicado propio.
Uclés anunció que no acudiría al foro en un vídeo de tres minutos y medio difundido este domingo por sus redes sociales, en el que argumentaba su postura en detalle. A su salida se sumaron otras, como la del coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo; la vicesecretaria general del PSOE de Andalucía, María Márquez; la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo; el escritor Paco Cerdá, y la socióloga Zira Box, como confirmó la fundación Cajasol.
Según han explicado en su comunicado de este miércoles los organizadores de las jornadas, todo se debió a las “coacciones” a los participantes, que fueron “públicas y privadas”, incluyendo, dicen, llamadas telefónicas. Otros, como el ministro Félix Bolaños y “todos los historiadores con excepción de Zira Box”, mantuvieron su compromiso y confirmaron su asistencia.
Le excepción entre los historiadores, la socióloga y profesora en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia Zira Box, daba sus razones en una columna publicada en elDiario.es: “Podría argumentar motivos heroicos que gustarían a los ‘míos’ y que encajarían con muchos con quienes comparto voto político. Pero no sería verdad. La realidad es más prosaica, y es que la sobreexposición involuntaria en redes y la presión sentida por parte de mucha gente de quien hubiera esperado un intercambio argumental más sosegado me han hecho renunciar a ir a un espacio en el que creo que debemos estar. No pasa nada”.
La Federación Andaluza de Memoria Democrática (FAMD), la entidad que aglutina al mayor número de asociaciones memorialistas de la comunidad —el territorio con más represaliados y fosas comunes de España— ha rechazado estos días la celebración de estas jornadas, informa Eva Saiz, por entender que su planteamiento “no contribuye a una convivencia democrática basada en la defensa de los derechos humanos sobre los principios de verdad, justicia y reparación, sino que perpetúan la desmemoria y, con ello, la impunidad”, según trasladó en un comunicado. La FAMD cuestionaba tanto el título de las jornadas, “la guerra que todos perdimos”, como uno de los puntos de partida del ciclo, que la Guerra Civil fue algo “inevitable”. “Este enfoque adopta una mirada equidistante que normaliza y blanquea el golpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista, obviando de manera deliberada la represión sistemática ejercida durante décadas contra la población civil en tiempo de paz”.
“Creemos que el aplazamiento de estas jornadas es un triunfo de la movilización ciudadana y por supuesto descartamos que sea por una presión ultraizquierdista”, señala a este diario Pepe Barragán, portavoz de la federación, en alusión a los argumentos para la cancelación ofrecidos por los impulsores del encuentro. “Es una presión democrática”, incide. Barragán subraya cómo el debate sobre el origen de la contienda se aleja, además, del propósito de las entidades memorialistas. “Nosotros no nos situamos en el pasado, que está perfectamente estudiado, sino que queremos llegar al presente y al futuro, el movimiento memorialista está tratando de sanar las heridas de las víctimas que aún viven y las de los familiares de los que ya fallecieron, de darles dignidad, no estamos para remover el pasado”, subraya.