El asesinato de Naín Andrés Pérez, alias Bendito Menor, y de Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita, ambos integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), mientras dormían en una mansión en Riohacha, abre un debate sobre la forma más adecuada de combatir al crimen organizado, y una cuestión de fondo: la gobernanza territorial.