En pocas semanas, el Gobierno de José Antonio Kast ha atravesado dos episodios que comparten un mismo patrón de fondo. Primero, la suspensión parcial del Mepco, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, que avanzó con una lógica predominantemente técnica y fue sostenida públicamente por el ministro Jorge Quiroz cuando ya enfrentaba cuestionamientos. Luego, el oficio del ministerio de Hacienda que instruía a los ministerios a “descontinuar” 142 programas sociales, y que posteriormente fue matizado por el propio organismo, señalando que solo se trataba de sugerencias para evaluación. En ambos casos la secuencia fue la misma: decisiones técnicas que no ponderaron sus efectos políticos, seguidas de ajustes comunicacionales una vez instalada la controversia.