
Goya no es solo el enorme pintor que nos retrató con más de dos siglos de antelación, sino el origen y causa de muchas obsesiones, investigaciones y creaciones que se superponen en la historia con intensidad. Y una muy particular es la búsqueda de su cráneo, separado de su cuerpo mientras estaba enterrado en Burdeos, donde murió en 1828, y que jamás llegó a sus sepulturas en España. El misterio sobre su cabeza, digamos, ha rodado más que ella.