El veterano historiador Juan Pablo Fusi fue el encargado de abrir las sesiones en Sevilla de las jornadas 1936: La guerra que perdimos todos. Dedicó su intervención a evidenciar por qué la Segunda República no logró consolidarse. “La República fracasó y fue destruida con un acto deliberado que no era inevitable”. Al llegar el turno de preguntas entre el público, el primero que levantó la mano fue un joven. Le planteó si la situación de 1936 previa al estallido de la guerra civil era equiparable a la actual por la crisis institucional. “¿Puede haber conflicto civil?”. El público no reaccionó desconcertado, pero Fusi no titubeó. “El presente no tiene nada que ver con el momento del levantamiento”, aunque tampoco hizo una descripción de la actualidad muy optimista: “Situación muy grave”, así la definió. José María Aznar, que llegó puntual a las ocho de la tarde, recogió el guante al describir el presente político como un momento crítico
Hasta el jueves se desarrollará en la capital andaluza un seminario que fue suspendido el pasado mes de febrero y que, por el tema, título y momento de celebración, es inevitablemente polémico. Lo organiza la Fundación Cajasol y lo coordinan el periodista Jesús Vigorra y el escritor Arturo Pérez Reverte. Por la mañana se celebra un cinefórum —en la primera jornada, este lunes, hoy ha sido Dragon Rapide, de Jaime Camino; este martes se proyectará la fascista Sin novedad en el Alcázar, del italiano Augusto Genina— y por la tarde hay conferencias y mesas redondas. Cada día está dedicado a un hito de ese momento crítico: la Segunda República, el golpe de Estado de los sublevados, el desarrollo del conflicto y el final con la victoria franquista. Este lunes al expresidente Aznar le tocó cerrar el día dedicado a la Segunda República.
Antes de su intervención, tomó la palabra Arturo Pérez-Reverte para anunciar que los primeros minutos se dedicarían a la valoración de la convocatoria electoral. En una jornada sobre el pasado, Aznar otorgó una enorme trascendencia histórica al futuro inmediato: las elecciones convocadas para el 29 de noviembre. “Si la coalición de Gobierno actual pudiese formar otra vez gobierno, el sistema constitucional y la monarquía se terminan”. Ante esta afirmación, el periodista Juanma Malet, que lo entrevistaba, le preguntó si una victoria de Pedro Sánchez traería una nueva República, Aznar respondió que sí: “Lo han dicho”. No hubo repregunta.
“Mi abuelo Manuel Aznar estuvo condenado a muerte en la España republicana y por la nacional, tuvo la suerte de salvarse y aquí está el nieto”. Al ser preguntado por el polémico título del encuentro, Aznar sumó otra advertencia más a las muchas que fue diseminando a lo largo de una intervención sembrada de titulares. “Cuidado con lo de perdimos la guerra. Nosotros no intervenimos en esa guerra. No me considero de un bando ni de otro. Detesto la política que nos quiere llevar a la alineación con un bando o con el otro”.

Conectando pasado y presente, José María Aznar fue muy crítico con las leyes de memoria histórica impulsadas por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. “Las leyes de memoria histórica dividen a los españoles en los dos bandos de la guerra civil y yo no acepto eso”. Estableció una línea de continuidad entre esa división y la imagen del muro, interpretando el uso que hizo el presidente Pedro Sánchez como un paso más en la quiebra de la Transición de los gobiernos de Zapatero. “Si debilitas la conciencia histórica, estás poniendo en riesgo la convivencia”.
Diversos políticos intervendrán en la sesión del martes. Desde los alcaldes de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón y Manuela Carmena hasta el popular Borja Sémper, la exdiputada Tania Sánchez o Iván Espinosa de los Monteros.