Este jueves por la tarde alguien llamó al padre de Luisa Girgiana Galvena: sus dos nietas, de 6 y 14 años, estaban en la calle. No podían entrar a su casa, en Valverde de Júcar, un pueblo de Cuenca de algo más de 1.100 habitantes. El yerno de ese hombre había sacado a sus dos hijas y se había encerrado dentro con su madre, con Luisa. El abuelo de las niñas llamó al 112, y desde el 112 arrancaron los avisos. A la Línea 900 de Castilla-La Mancha —el teléfono de esa región para atender a mujeres víctimas de violencia de género y a su entorno—, y a la Guardia Civil y al parque de bomberos de Motilla del Palancar, a unos 40 kilómetros de Valverde. Desde el servicio 900 llamaron una y otra vez al teléfono de Luisa, pero nadie descolgó. Y cuando los bomberos y los agentes consiguieron entrar a la casa, él ya la había asesinado y se había suicidado.
Luisa Girgiana Galvena tenía 37 años y era de origen rumano. Era cocinera, trabajaba en un restaurante llamado Las Rumanas y estaba en proceso de divorcio de ese hombre, del mismo origen, de 33 años, del que no se ha facilitado el nombre. Tenían esas dos niñas que entrarán, cuando se confirme oficialmente, en la estadística de huérfanos y huérfanas menores por violencia machista: 539 desde que empezó la contabilidad, en 2013, y 29 solo en lo que va de 2026.
Fuentes cercanas a la investigación explican que no existían denuncias previas, ni ella ni él estaban en el Sistema VioGén, el de seguimiento de las víctimas de violencia machista y sus agresores. Tampoco Luisa había acudido nunca a ningún servicio o recurso para mujeres que sufren esta violencia.
Es lo que ocurre en la mayoría de feminicidios. Hasta ahora, de los 1.382 que se registran desde 2003, en 1.073 de ellos no consta denuncia previa. Solo en el 22,3% se había dado alerta a las autoridades. Las razones se repiten desde hace años: el miedo por ellas y por sus hijos e hijas, el miedo a no ser creídas por las instituciones, la vergüenza, no tener una red de apoyo para salir de ahí. A veces, también, el motivo es no identificar lo que sufren como violencia machista, en la que las separaciones, los divorcios y otros momentos como pueden ser las decisiones judiciales por las custodias de los hijos e hijas, son momentos de alto riesgo.
“Ayer, la familia, el padre y la madre de Luisa, esas niñas, estaban absolutamente destrozadas”, dicen al teléfono otras fuentes cercanas al caso. El padre y la madre de Luisa se desplazaron de inmediato a Valverde de Júcar desde Las Valeras, donde viven, apenas a 10 kilómetros. Serán ellos quienes se hagan cargo a partir de ahora de sus nietas.
Pasaron la noche en una casa rural que tiene el alcalde, Eduardo Mena, “mientras eran atendidos por los servicios psicológicos de urgencia de Cruz Roja, y este viernes van a atender también a las niñas los especialistas de un programa especializado en atención a hijos e hijas víctimas de esta violencia”, añaden las mismas fuentes.
El Ayuntamiento de esa localidad, del PSOE, ha decretado tres días de luto oficial y ha suspendido todos los actos del fin de semana como “muestra de duelo, respeto y solidaridad”, según el comunicado oficial. También ha convocado a las 12.00 de este viernes una concentración en la plaza principal de ese pueblo y un minuto de silencio para condenar lo que ya el Consistorio ha calificado como un caso de violencia de género. Y desde anoche, y aunque aún no haya sido confirmado el feminicidio, los mensajes de duelo y rechazo a esta violencia se han ido sucediendo.
La consejera de Igualdad, Sara Simón, publicó en X la noche de este jueves: “Conmocionada con las terribles noticias que llegan de Valverde del Júcar (Cuenca) ante lo que todo apunta que es un nuevo asesinato machista. El Gobierno de Castilla-La Mancha expresa su enérgica condena y traslada todo su apoyo y cariño hacia la mujer presuntamente asesinada”.
Poco después lo hizo el presidente autonómico, Emiliano García-Page: “Siento una profunda tristeza y consternación por la muerte de una mujer en Valverde de Júcar. Quiero trasladar todo mi cariño y mis condolencias a sus familias y seres queridos. Si se confirma que estamos ante un nuevo asesinato machista, siento también una enorme rabia e indignación. Me duele profundamente que sigamos perdiendo vidas por una violencia que nunca deberíamos aceptar ni normalizar. No podemos resignarnos”.
Y la mañana de este viernes el Partido Popular de Cuenca ha publicado en sus redes sociales manifestando su “más profunda consternación e indignación ante el violento trágico suceso acontecido en la tarde de ayer. Todo hace apuntar a que se trata de un caso de violencia de género, a la espera de que se conozcan los resultados de la investigación; ante ello, trasladamos nuestra condena más absoluta, firme y rotunda ante este tipo de atroces sucesos”. “Frente a cualquier tipo de violencia, nuestra postura siempre será el rechazo frontal y la tolerancia cero. En estos momentos de inmenso dolor, trasladamos nuestro más sentido pésame, todo nuestro cariño y nuestro apoyo más sincero a la familia y a todos sus seres queridos. Descanse en paz”, han añadido.
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.