La agresividad de las tácticas que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) usan en las operaciones antiinmigración de la Administración de Donald Trump ha quedado plasmada en vídeos caseros de observadores que circulan viralmente por las redes sociales. Lo que pasa dentro de los centros, sin embargo, se mantiene en secreto porque las instalaciones están cerradas al público, aunque testimonios de los detenidos dan cuenta de las inhumanas condiciones en las que los mantienen. Ahora, una investigación de The Washington Post ha revelado que, en el primer año del mandato de Trump, en al menos 780 casos el personal de los centros del ICE utilizó la fuerza física o agentes químicos para controlar a los detenidos.