“Esto era evitable, esto se podía evitar. Pero montar a un niño en una ambulancia de esa manera, hombre, de verdad”. Estas palabras las pronuncia un responsable sanitario y cuando habla de “esto” se refiere a una muerte. El niño se llamaba Gonzalo Sánchez Leyva, tenía dos años y cinco meses y falleció instantes después de ser trasladado entre dos hospitales privados, en una situación crítica, en una ambulancia desprovista de medios y sin ningún médico a bordo. Sucedió el 28 de junio de 2025. Once meses después, la familia acaba de presentar una demanda a la aseguradora que considera responsable de todo el proceso.