José Mourinho dijo hace unos días que Andriy Lunin también se merecía jugar. No estaba de broma, apuntaló. No lo estaría, pero lo que todavía no se puede permitir es prescindir de Thibaut Courtois en una cita como la de este miércoles. Casi toda la primera parte se pudo resumir en el guardameta belga: paradón a Rómulo y un mano a mano salvado a Nkunku todavía con 0-0. Al instante, el 1-0 del Madrid en un balón que se le quedó suelto a su colega Maarten Vandevoordt tras una gran parada. “Lo único que no me gustó del partido fue el gol del Leipzig que Courtois no merecía. Con esas dos paradas, no merecía que sus compañeros estropearan su noche”, se quejó Mou, que no puso muchas más pegas. “Hasta el descanso estuvimos bien, aunque a un ritmo bajo. Cuando lo subimos, es otra historia”, analizó.
El técnico portugués explicó en la previa que quería que pocos jugadores disputaran los cuatro encuentros en 12 días (Roma, Sevilla, Leipzig y Barcelona), así que en el medio experimentó con la pareja Camavinga-Bernardo Silva. Pero hubo puntos que prefirió dejarlos como estaban; entre ellos, Valverde en el lateral derecho, que completó toda la velada con Trent Alexander-Arnold y Denzel Dumfries en el banquillo. Y a Courtois, por supuesto. Y a Arda Güler, goleador por segundo encuentro consecutivo.
Vinicius es hoy más un alma en pena que alguien imprescindible. Por segundo partido seguido en Europa, no intentó ningún regate, algo inédito en su carrera, según Opta. Mientras el resto de sus compañeros se quedaron a aplaudir al público, él se marchó cabizbajo directo a la ducha. “Vini hizo un buen partido tácticamente para su entrenador. Yo no sé si está triste”, comentó Mourinho al ser preguntado por ello. “Solo él puede saber eso. Yo estoy contento con él. De los tres atacantes, era el que tenía más responsabilidad para lograr el equilibrio. De él se espera que sea decisivo individualmente, pero su partido me gustó”, subrayó.
Los datos, sin embargo, ofrecen otro escenario: en las últimas cinco citas que ha podido disputar (en una estuvo sancionado), no superó los 70 minutos sobre el campo. El luso le reclamó tantos y solo ha facturado uno, todavía en agosto y a puerta vacía. Su competidor Yan Diomande, que lo relevó, suma tres en los cuatro choques recientes. El del Leipzig fue una volea rompedora.
“Es bueno que Vini esté triste porque eso significa que quiere dar mucho al equipo y a la gente. Debe estar tranquilo y orgulloso de quién es”, apuntó Kylian Mbappé en Movistar. Castigado en la Liga para tres partidos más, tampoco la Champions ni un rival asequible como el Leipzig le procuraron una tregua al brasileño. Lanzó dos veces a portería en sendos contragolpes y, a los 70 minutos, fuera de nuevo.
En cuanto vio que iba a ser sustituido, se colocó al lado de la banda para retirarse lo antes posible del césped. Quién sabe si para minimizar los pitos de despedida que ya había escuchado durante el choque. Antes de la media hora, un pase errado en una contra disparó los silbidos en la grada, donde cuenta con una fiel oposición que no parece dispuesta a concederle el perdón si no media una resurrección futbolística. “Cuando te pitan en tu casa, te hace daño”, comentó Mourinho.