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Estreno
El pueblo de Widow’s Bay es tan, tan raro que sigue teniendo teléfonos fijos. Hay, incluso, cabinas públicas. Y no es solo que existan: es que se usan. Sin cobertura para móviles, no hay otro remedio. Esa curiosidad, hoy inquietante, que provoca una sonrisa con la cabeza ladeada por la extrañeza, se traslada a toda la serie, que tiene como telón de fondo ese pueblito de ficción del este de Estados Unidos. Porque La maldición de Widow’s Bay despista. Entre el susto, la fantasía, la carcajada, el hiperrealismo y lo desconocido, el espectador está a la expectativa de lo que pase en ese rincón raro y remoto.
Pero raro no significa malo, ni mucho menos. Porque la serie creada y escrita por Katie Dippold —que formó parte de Cuerpos especiales o de la recordada Parks and Recreation— ha sido todo un éxito, desde el primer momento en que sus capítulos empezaron a aparecer en abril, miércoles a miércoles, en Apple TV. Tanto que se ha acabado convirtiendo en la tapada de la temporada. Gracias a su reparto, pero también a su sonido, su edición, su dirección, su fotografía, su guion o su música, ha logrado nada menos que 19 nominaciones a los premios Emmy, que entrega este lunes la Academia de Televisión de Estados Unidos. Aunque falta la gala principal, ya se han celebrado dos previas, donde ha cosechado ocho galardones, entre ellos el de mejor reparto en comedia. Porque ese reparto es, efectivamente, uno de sus fuertes.
A mediados de agosto, los actores se reunieron para celebrar las nominaciones en un hotel de Los Ángeles, en un gran evento adaptado para la ocasión, con decoración marinera, juegos de mesa clásicos, ponche y algún que otro cuervo sangriento sobre las mesas. Entre brindis y canapés, se mostraban contentos y sorprendidos por lo logrado. Nunca dudaron de su calidad, afirman, pero reconocen que no sabían si el tono de la misma, tan específico, iba a calar entre el público, la crítica y los votantes como finalmente lo ha hecho. “La verdad, La maldición de Widow’s Bay ha sido muy divertida”, reconoce Matthew Rhys a EL PAÍS sobre el proceso de la serie.

¿Esperaron en algún momento una acogida como la que han tenido, convirtiéndose en la tercera serie en nominaciones, solo tras gigantes como la segunda entrega de The Pitt (con 25) y Hacks, en su temporada final (con 24)? “No, no, no, no”, responde, entre rotundo y divertido. “Ninguno de nosotros. Incluso mientras rodábamos, todos nos preguntábamos: ‘¿Estará bien este tono? ¿Es lo correcto? ¿Se va a entender? ¿Qué van a pensar?“, reconoce el actor de The Americans, con la que ya ganó un Emmy en 2018 y en cuyo rodaje conoció a su actual pareja, la actriz Keri Russell, también nominada.
“Cuando estábamos en el proceso de lectura, los guiones eran increíbles, recuerdo decirle a Hiro Murai [director de cinco de los 10 episodios de la temporada]: ‘¿Cómo es Tom? Porque no lo sé”, reconoce sobre su personaje, Tom Loftis, alcalde de la maldita Widow’s Bay. “Él me dijo: ‘Lo que haré será crear un mundo real, con gente real y un trasfondo real, y todos harán interpretaciones reales; nadie está aquí para actuar en una de miedo o una comedia”. Eso sí: el intérprete de 51 años reconoce ser fan del horror, las maldiciones, lo oculto: “¡Soy de Gales!“, bromea. “Widow’s Bay es como cualquier pueblito pesquero de Gales para mí, es como sentirse en casa”.

Para Rhys, parte de la clave está en la escritura de la creadora, Katie Dipoll, y en su capacidad para desarrollar la comedia. “Siempre es de situación, nunca fuerza un chiste. Sus historias de fondo siempre son intrincadas, al detalle, muy realistas, así que cualquier situación es mucho más gratificante si tienes esa información”, reflexiona: “Tiene una mente desbordante y es muy atrevida en su escritura, es increíble. No conozco a nadie así, usa la comedia y el terror como contrapunto entre ellos. La comedia que surge justo después de que algo horrible se intensifica por el alivio que supone para el espectador poder reírse tras algo horroroso; y también el terror en un momento de ligereza y humor, que resulta mucho más intenso precisamente por eso. Utiliza ambos elementos de forma muy intrincada”, asegura. De ahí que ahora reconozca sentirse “profundamente intrigado sobre hacia dónde va a ir esto que ha tejido tan astutamente”.
Además de interpretar al malhumorado Kurt en seis de los capítulos, Neil Casey —que ha pasado por Cazafantasmas y ha escrito en Saturday Night Live— es también productor de la serie y guionista (del tercer episodio). También intenta desembrollar los motivos del éxito de la ficción de Apple TV. Reconoce el gran trabajo de casting, de escritura. “Desde la primera mesa de guion, que fue estupenda, hasta ya el rodaje, tuve la sensación de que había algo especial. Pero nunca sabes si eso va a encontrar su público o no”, confiesa a este diario. Para él, también la “sensibilidad cómica” de Dipoll, a la que califica como “enciclopedia de las películas de terror”, hicieron mucho al respecto: “Ya había colaborado con gente excelente y había hecho grandes trabajos, pero aquí le permitieron, el estudio y todos los demás, hacer la serie que quería”.

Una fina línea, complicada, como explica: limaron los guiones, cortaron chistes “que eliminaban la tensión o te sacaban de la realidad aparente de la serie”.
Con el tono ya asentado, están escribiendo la segunda temporada en los célebres estudios de Universal de Los Ángeles, antes de rodar en la costa este, en Massachusetts, en pueblos como Gloucester y Rockport, y en un plató en la cercana Fort Devens, en una antigua instalación militar. “Estamos escribiendo ahora, vengo de allí, donde he trabajado muchas veces antes, pero nunca con tanta emoción como con esto”, relata. Él y el equipo, afirma, están “deseando volver a juntar a todo el reparto”. “Son excelentes, la verdad, los mejores del mundo. Llevo admirando el trabajo de Stephen Root desde los noventa”, confiesa sobre el pescador Wyck Crawford, gran enemigo del alcalde. “Tuve la oportunidad de conocerlo hace años rodando una película en Hawái, y ahora he podido luchar contra él en un porche”, proclama, orgulloso.
El propio Root es otro de los grandes beneficiados por la varita mágica de la serie, con la que, tras décadas de carrera, ha logrado su segunda nominación al Emmy (la primera, en 2019, fue por su papel de reparto en Barry, de HBO). Como todos, está “sorprendido y feliz” por las 19 nominaciones, y también alaba profundamente la gran elección actoral. “No se convierte en un proyecto mágico hasta que toda la gente está en el mismo barco”, afirma. “Y creo que lo más original es el tono de la serie, es de lo que todos hablan”.

Con él concuerda la británica Kate O’Flynn, que interpreta a Patricia, la asistente del alcalde Loftis y uno de los personajes más queridos de la temporada. “Todo el tono vino de Katie [Dipoll] y de Hiro [Murai] desde el principio. Honestamente, cuando leí el guion, me parecía la vida real. Y los sentimientos de terror y humor y lo cerca que están, todo el dolor y los momentos de éxtasis son la vida misma para mí, tenían sentido”. Para la segunda temporada, anda tan perdida como el resto. “No sé por dónde irá Katie, no he querido preguntar, tendrán bastante presión…”, ríe: “Estoy emocionada por ver con qué dan, porque es un grupo de guionistas muy talentoso que irá más allá de lo que imaginamos, diría”.
El equipo apunta a que será en marzo cuando empiecen a rodar esa segunda temporada, por lo que todavía habrá que esperar unos meses para regresar a Massachusetts, o a Widow’s Bay, para saber qué pasará con sus protagonistas. Al menos, no tienen que temer a las filtraciones. Total, no hay línea de móvil.
16miércoles