Gente que sale del trabajo para decidir en minutos adónde llevarse a los suyos, discusiones con los mayores de la familia porque rechazan irse una vez más de casa… La amenaza del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de bombardear Beirut (detenida a última hora del lunes por el presidente de EE UU, Donald Trump) devolvió durante la jornada a la capital de Líbano una imagen que se ha vuelto frecuente. Decenas de miles de residentes de Dahiye —como se conocen los suburbios beirutíes amenazados por Netanyahu, hogar de 700.000 personas— iniciaron un nuevo éxodo masivo, provocando atascos en las vías de salida. Incluso en los barrios donde Hezbolá no tiene presencia tradicional se percibía una reducción de movimientos, en un ambiente de tensión contenida en el que particulares e instituciones cancelaban planes por precaución.