Las autopsias practicadas a la familia cuyos cadáveres fueron hallados el pasado sábado en el cuartel de la Guardia Civil del municipio alicantino de Dolores apuntalan la hipótesis de que se trató de un caso de violencia de género, según han confirmado a EL PAÍS fuentes cercanas a la investigación. Los indicios señalan que el agente de 54 años mató a tiros a su mujer, Marisol, de 51, y a su hijo, Alberto, de 24, en una de las habitaciones de la vivienda para después suicidarse en otra de las dependencias.