No hay mejor lugar que Texas para explicar el fiasco que resultó para los republicanos el rediseño a destiempo —se deben hacer a principios de década, en función de cada nuevo censo— de distritos electorales para complacer al presidente Donald Trump.
El Estado del sur fue el primero de nueve en Estados Unidos que redibujó los contornos de sus mapas para elegir a los legisladores en la Cámara de Representantes de cara a estas elecciones de mitad de mandato. Lo hizo en agosto de 2025 a pedido de Trump en una maniobra por mantener el control del Congreso en manos republicanas. Eso comenzó una guerra de gerrymandering, como se le conoce a esta práctica electoral. Estados gobernados por los demócratas hicieron lo mismo para contrarrestar las proyectadas sumas de los republicanos. Aun así, sobre el papel, parecía que los republicanos sumarían más de una docena de escaños. Pero, al final, la estrategia fracasó en las midterms, presa del tsunami demócrata.
Los demócratas suman 251 escaños en la Cámara de Representantes frente a los 155 de los republicanos, cuando quedan por definir todavía 29 asientos, una mayoría holgada que da a la oposición espacio para investigar a la Administración de Trump.
Solo en Texas, los republicanos esperaban que su estrategia les ayudara a sumar en estos comicios cinco escaños adicionales por ese Estado en la Cámara Baja.
Solo funcionó en un distrito. Y, como los demócratas dieron un vuelco a otros dos en manos de republicanos, el partido finalmente perdió para Texas un representante en Washington D.C.
Fue parte del desempeño arrollador de los demócratas en ese bastión republicano: se quedaron con el escaño en juego en el Senado y Gina Hinojosa desbancó aún más sorpresivamente al peso pesado de Greg Abbott de la gobernación.
Esa fortaleza se replicó en distritos con gran población latina del Valle del Río Grande, en el sureste del Estado, una región que los republicanos intentaron asegurar mediante el gerrymandering tras el sólido triunfo de Trump en las pasadas presidenciales. Allí, los republicanos buscaron sin éxito derrotar a los representantes Henry Cuellar y Vicente González, y perdieron el asiento de Mónica De La Cruz frente al cantante de música tejana Bobby Pulido.
Un fiasco también en Florida y Carolina del Norte
El rediseño de los mapas electorales también resultó un fracaso en Florida, muestran los resultados preliminares. Los republicanos buscaban ganar cuatro escaños más en ese Estado y el intento no ha rendido frutos.
Los demócratas Jared Moskowitz y Kathy Castor revalidaron a pesar de los cambios a sus distritos, y Pia Dandiya se quedó con una banca que estaba abierta en un distrito del sur del Estado, y a la cual los republicanos aspiraban.
De los distritos redibujados falta únicamente el desenlace en el número 9, donde cerca de medio punto separa al demócrata Darren Soto, quien actualmente tiene esa banca, y al republicano Dan Green.
En Carolina del Norte, la cruzada republicana por tener nuevos mapas se concentró en un solo lugar y tampoco funcionó: el distrito 1 quedó en manos del demócrata Don Davis. Esto pese a que el cambio en ese mapa en específico trató de llevar a los dos dígitos la ventaja republicana de solo tres puntos en los comicios presidenciales de 2024.
Y la debacle fue mayor para ellos, porque el mapa distrital del Estado se pintó sorpresivamente de azul en lugares que cambiaron de partido de forma inesperada.
Los distritos electorales se suelen modificar una vez cada 10 años, después de la realización de un censo nacional, para que representen mejor los cambios demográficos que haya sufrido el país. Este ciclo, sin embargo, se dio la espalda a la convención y, después de Texas, California también rediseñó distritos electorales para compensar el potencial impacto de los cambios impulsados por los republicanos.
En total, antes de estas elecciones de mitad de mandato, un total de 12 Estados lo habían buscado, en el mayor esfuerzo a mitad de década para cambiar los mapas electorales desde el siglo XIX, según datos de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. En la mayoría de los casos, los nuevos mapas se aplicaron, aunque fueron bloqueados por cortes en Virginia, Nueva York y Misuri, cuyos votantes este 3 de noviembre también rechazaron los nuevos mapas en las urnas.