La discusión sobre si el posible separar el arte de la política es tan antigua como la misma expresión artística. Una prueba de que la controversia sigue viva es la 61ª edición de la Bienal de Venecia que acaba de inaugurarse envuelta en la polémica sobre la presencia de países que acaparan en los titulares de secciones que no son solo la de Cultura.