Umberto Pizzi, el último paparazi de la llamada dolce vita, la década de los sesenta en la que las estrellas de Hollywood acudían a Roma a rodar y a disfrutar de la ciudad, ha fallecido este martes 29 de septiembre a los 88 años, según ha informado el diario italiano Il Fatto Quotidiano, con el que Pizzi ha colaborado en los últimos años. El fotógrafo, que el próximo 7 de octubre habría cumplido los 89 años, dedicó toda su carrera a inmortalizar con su cámara los momentos más destacados de las estrellas de cine por la capital italiana, y también retrató a los protagonistas de la política y los salones de la alta sociedad romana desde los años sesenta.
Con Pizzi desaparece el último de los grandes paparazis romanos, llamados así por el apellido del fotógrafo Coriolano Paparazzo, personaje de la película La Dolce Vita (1960) de Federico Fellini. Sus imágenes han protagonizado las páginas de influyentes publicaciones italianas e internacionales, como Time, People y Sunday Express Magazine, y también colaboró con la página web dedicada a la crónica de sociedad Dagospia. En los últimos años, se convirtió en colaborador habitual de Il Fatto Quotidiano, un diario italiano conocido por su enfoque crítico e independiente.
“No es solo un paparazi famoso, sino un maestro de la fotografía capaz de capturar múltiples aspectos de la sociedad. Su archivo es verdaderamente inmenso. Más de 50 años de fotografías que narran la historia de Italia. Aproximadamente dos millones de fotos, que el Ministerio de Patrimonio Cultural ha decidido conservar para las generaciones futuras”, destaca el medio italiano, el primero en adelantar la noticia de la muerte de Pizzi. “Nunca ocultó su inclinación política hacia la izquierda. Y esta solía reflejarse en sus anécdotas de vida, salpicadas de una ironía sincera. Una fuente inagotable capaz de dejar boquiabierto a cualquier público. ¿La foto que nunca consiguió vender? [Silvio] Berlusconi con la mano en sus partes íntimas”, añade el medio.
El paparazi habló sobre esa foto del fallecido ex primer ministro italiano en una entrevista con Il Fatto Quotidiano: “Nunca hubiera creído que se rascara sus partes en medio de los presidentes de la República, de la Cámara de Diputados y del Senado. Pensaba que Berlusconi era un patán, pero no hasta ese punto”, contó. “Se la propuse a Franco Bechis, director de Il Tempo. Me miró y me dijo: ‘¿Pero estás loco?”.
Nacido en 1937 en la localidad romana de Zagarolo, de poco más de 16.000 habitantes, Pizzi comenzó su carrera como joven fotoperiodista, trabajando para la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación, donde llegó a realizar reportajes en Irán, Irak, Turquía, Siria y Jordania. Sin embargo, fue en la Roma de la dolce vita donde su nombre empezó a hacerse conocido. En la década de 1960 frecuentaba los lugares de moda de la capital y seguía de cerca a las grandes estrellas del cine italiano e internacional. Fotografió como nadie a Sophia Loren, Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman, Roberto Rossellini o Elizabeth Taylor y Richard Burton, que durante ese periodo iban a Via Veneto, la famosa calle de los exclusivos restaurantes y grandes hoteles frecuentados por actores, directores y celebridades internacionales.
En las décadas de 1970 y 1980, Pizzi amplió su trabajo para incluir en su porfolio a figuras de la política, la cultura, los negocios y la vida pública italiana, lo que llenó su carrera de contactos y anécdotas que fue compartiendo a lo largo de los años. Recordó en varias entrevistas, por ejemplo, que el cantante Mick Jagger lo empujó durante un concierto en Roma en 1970, provocando que se cayera por unas escaleras y que se rompiera su equipo fotográfico, por lo que recibió una indemnización de 1.750 libras. También contó que la actriz Sophia Loren lo denunció durante un viaje al Caribe y terminó pasando dos días detenido en una celda, o que el magnate Aristóteles Onassis le arrojó una copa de champán cuando lo descubrió fotografiándolo a escondidas. Otra de sus famosas batallitas tenía como protagonista a Gérard Depardieu, con quien protagonizó un sonado enfrentamiento tras captarlo saliendo de la famosa discoteca romana Jackie O’ en 1976.