Un grupo de unos 800 profesores de catalán se han unido para promover un examen de catalán entre los alumnos de 4º de ESO. Su objetivo es claro: demostrar que muchos alumnos, al finalizar la etapa obligatoria, no tienen el nivel de catalán adecuado y exigir así un mayor aprendizaje de la lengua. La iniciativa se encuentra todavía en fase embrionaria y sin el apoyo del Departamento de Educación, pero la plataforma DocentsCAT quiere llevarla a cabo la próxima primavera. “Estamos regalando título de C1 de catalán a alumnos que no tienen el nivel”, lamenta Guillem Lloret, profesor de catalán y portavoz de la plataforma.
Al finalizar la ESO, los alumnos obtienen automáticamente el nivel C1 de catalán, aunque hayan suspendido esta asignatura o hayan obtenido el título de la ESO con materias pendientes. DoncentsCAT critica que Cataluña, pionera de la inmersión lingüística y políticamente protectora con la lengua, tenga una legislación más laxa que otras comunidades hermanas lingüísticamente. Y es que en la Comunidad Valenciana, para obtener el C1 de catalán/valenciano hay que llegar al bachillerato y haber aprobado la asignatura de los dos cursos de esta etapa con una nota de un 7 o superior. Los que finalizan la ESO solo obtienen el B1 de forma automática. En las Baleares, la acreditación es más compleja: al final de la ESO se obtiene el B2 si se tiene al menos un 8 en la materia y la escolarización ha sido mayoritariamente en las islas. Y el C1 se logra al final del bachillerato con un mínimo de un 8 en la asignatura de catalán.
La plataforma DocentsCAT nació hace tres años, a raíz de la polémica en que la justicia obligó a la Generalitat a garantizar que los alumnos podían elegir en qué idioma realizaban las Pruebas de Acceso a la Universidad. Entonces, empezaron a organizar y elaboraron una lista de prioridades para potenciar el uso y conocimiento del catalán, en retroceso en los últimos años, especialmente en el ámbito escolar. Entre las medidas propuestas había el impulsar una prueba para determinar el nivel de catalán en 4º de ESO.
Lloret explica que actualmente están diseñando cómo debe ser la prueba con un grupo de expertos. La idea es que no sea un examen cualquiera, sino que se asemeje a las pruebas oficiales, como las que realizan las escuelas oficiales de idiomas, para darle más credibilidad. La entidad considera que los exámenes de evaluación actuales no son válidos. “Las pruebas diagnósticas que realiza la Generalitat son muy competenciales y sirven para demostrar otras cosas, pero no el nivel de catalán que tiene el alumno. Y las de 2º de ESO son tipo test, así que el alumno no tiene que escribir nada”, asevera Lloret.
En las últimas pruebas de final de etapa impulsadas por la Generalitat —correspondientes a hace dos cursos, porque las del pasado todavía no las ha publicado—, un 12% de alumnos no llegaba al nivel mínimo de competencias exigido en lengua catalana, lo que correspondería a un suspenso. Y las pruebas orales realizadas también hace dos cursos revelaron que uno de cada cuatro alumnos se expresa de forma justa o deficiente en catalán.
Los docentes esperan tener listo el proceso a principio de año para poder ponerlo en marcha en primavera, coincidiendo con las pruebas diagnósticas de la Generalitat. La plataforma admite que no podrán realizar la prueba, que será oral y escrita, en todo el territorio, pero esperan llegar al 30% de los centros.
Los resultados se presentarán al Departamento de Educación, que rechaza la iniciativa y considera que si un alumno obtiene la ESO es porque tiene el nivel requerido. “Confiemos en el sistema educativo”, aseguró la consejera Esther Niubó el martes en el Parlament.
Recogida de firmas
A la iniciativa se ha sumado el sindicato Profesores de Secundaria (aspepc), el segundo con mayor representación en el sistema educativo, porque consideran que ya hace tiempo que existe “una presión a los docentes para que los alumnos aprueben”, y ello en un marco de descenso de resultados “que certifican una regresión en las habilidades lectoras”.
El sindicato ha anunciado que inicia una recogida de firmas para reformar la normativa, de manera que el C1 se logre cuando un alumno de bachillerato obtenga, al menos, un 7 en la materia de lengua catalana. Y cuando finalice la ESO, obtendrá el B2 solo si supera una prueba externa “homologada”.