Madrid | Los jóvenes marchan por una vivienda que ven que nunca llegará
Por Juan Molina
Paula Gutiérrez, de 27 años, estudia y trabaja. Aun así, ha conseguido compatibilizar sus obligaciones con la acampada de la Puerta del Sol, donde duerme desde el martes. Este sábado se ha sumado a la manifestación porque cree “que todo tiene que cambiar ya”. Lucha por poder acceder algún día a una vivienda propia, algo que no cree posible “ni en 10 años”. “Tengo suerte de que me llevo bien con mis padres”, explica. Aunque quiere independizarse, todavía no ha podido hacerlo.
Victoria Nájera, también de 27 años, sí consiguió independizarse hace unos meses, pero destina más del 40% de su sueldo al alquiler. Cuenta que la situación de la vivienda es uno de los motivos por los que muchas veces llora sola en casa. Hoy protesta por el derecho a una vivienda, pero no vislumbra “un futuro en el que pueda tener una casa”.
A diferencia de ellas, Víctor Vegas, de 31 años, sí dispone de una vivienda, aunque no porque haya podido comprarla, vive en un piso que le cedió su padre. Su trabajo como educador social le ha impedido acudir durante la semana a la acampada de Sol, por lo que ha aprovechado la manifestación de este sábado para sumarse a las protestas. Aunque reivindica el derecho a la vivienda, asegura que hoy se manifiesta por “todos los derechos sociales”.
Otros jóvenes todavía no han llegado al momento de independizarse, pero ya sitúan la vivienda entre sus preocupaciones de futuro. Ahlam Ben Hammadi, de 17 años, estudia Bachillerato y quiere ser profesora de Historia. Vive con su madre, que llegó a España desde Marruecos en 1990 y, según cuenta la joven, desde entonces no ha conseguido acceder a una vivienda en propiedad. Ben Hammadi aún no ha empezado la universidad, pero ya vislumbra un futuro en el que cree que nunca podrá comprarse una casa.