Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha cuestionado a Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro, y a Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, por un acto institucional en el que colocaron la primera piedra de una academia internacional de capacitación policial en dicha entidad sin la autorización ni la presencia de la Secretaría Nacional de la Defensa, del Gabinete de Seguridad o la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). La mandataria se ha referido al acto, que tuvo lugar el viernes pasado, durante su conferencia matutina este lunes: “Llama la atención y tiene que dar explicaciones el gobernador, porque no puede poner una academia internacional sin el permiso del Gobierno”.
La presidenta ha pedido a la SRE que llame a Kuri y se comunique con Johnson para abordar el asunto. “También al embajador [Johnson] porque sabe que tiene que ser a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y que hay buena relación. Y también el gobernador tiene buena relación con el Gabinete de Seguridad. Entonces, ¿cómo que con el embajador una academia internacional de capacitación en el Estado de Querétaro?“, ha afirmado Sheinbaum con tono de molestia.

Durante la visita de Johnson a Querétaro este viernes pasado, Kuri y las autoridades presentes le dieron un recorrido por el denominado Rhino (por su forma de rinoceronte del edificio), el moderno complejo de seguridad de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la policía estatal de esa entidad, donde pretenden construir la Academia Internacional de Capacitación Policial.
La nueva academia, según las palabras del gobernador de ese Estado, pretende convertir a Querétaro en un referente nacional e internacional en la formación policial. “Este centro de capacitación internacional está concebido para recibir capacitación especializada de agencias de Estados Unidos y ponerla al alcance de instituciones mexicanas de seguridad pública”, recalcó Iován Pérez, titular de la SSC de Querétaro.
En un comunicado, la embajada de Estados Unidos en México ha destacado que, en la última década, el país venico del norte ha invertido más de 10 millones de dólares en apoyo a la capacitación y en equipamiento en Querétaro. “La nueva academia se basa en esa cooperación, constituyéndose en la primera instalación de su tipo en México y América Latina dedicada específicamente a capacitar a las fuerzas del orden para detectar e incautar drogas peligrosas, armas, grandes cantidades de efectivo de procedencia ilícita y otro tipo de contrabando”, detalla el documento.
“Reconozco al gobernador Kuri, un amigo mío, y a su equipo en total por su compromiso. Porque para enfrentar a los carteles y grupos terroristas, más que buenas intenciones, se necesitan acciones y recursos. Esta academia ayudará a la cooperación tanto de personal del Estado como de todo el país. Es un ejemplo aquí. Querétaro es un ejemplo de lo que podemos hacer si trabajamos juntos”, dijo Johnson en su alocución durante el evento.
La presidenta insistió y resaltó que la relación con Johnson hasta ahora ha sido buena, porque les ha permitido resolver “temas diversos” con el Gobierno de EE UU, pero sí hay situaciones, incide Sheinbaum, en las que desde su Ejecutivo se preguntan: “¿Por qué no es a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores? Como debe ser, como está la ley planteada”. “Son ejemplos en donde creo que se llega al límite de lo que debe ser y lo que no debe ser”, incidió.
Si bien la relación entre Sheinbaum y Johnson siempre ha sido cordial y en el marco del respeto, ambos han protagonizado una serie de desacuerdos verbales en materia de seguridad y política dentro de la agenda bilateral.
Desde que Washington lanzó una acusación y pedido de extradición contra Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa bajo licencia, acusado de vínculos con el narcotráfico junto con otros nueve funcionarios de ese Estado el pasado 29 de abril, la relación entre México y EE UU ha sido empujada al límite. Desde la Fiscalía General de la República han afirmado que no ven evidencias que fundamenten la urgencia de detener ya, de forma provisional, a las autoridades señaladas, mientras en Palacio Nacional se han plantado en la exigencia de la presentación de “más pruebas”. “Si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”, defendió la mandataria el pasado 30 de abril.
Dos años después de la victoria electoral que la llevó a Palacio Nacional, la mandataria utilizó la celebración de su victoria, el pasado 1 de junio, para cerrar filas con Morena, el partido de Gobierno, frente a la crisis provocada por las investigaciones que alcanzan a pesos pesados de Sinaloa y, tras preguntarse si Washington podría intentar influir en las elecciones intermedias de 2027, instaurar una narrativa de defensa de la soberanía.
Un día después del mitin, Johnson afirmó que la lucha contra los carteles de la droga debería unir a los dos países en vez de dividirlos. “Cada momento que dedicamos a convertir este desafío […] en una discusión política es una oportunidad perdida”, ha sostenido en un mensaje en redes sociales. Esta declaración no cayó bien en Palacio Nacional, por lo que la presidenta marcó límites al diplomático. “Lo digo respetuosamente, por recordar, que es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”, zanjó el pasado 2 de junio la mandataria, que ha mantenido paños fríos desde que llegó al poder ante las maniobras de Trump.