El Gobierno de Keir Starmer se ha visto obligado a defenderse ante un doble frente: la ultraderecha británica ha agitado las calles, en protesta por la muerte a puñaladas el pasado 23 de diciembre del joven Henry Nowak, de 18 años, en Southampton, a manos de Vickrum Diwa, de 23 años, un hombre de religión sij. Y al mismo tiempo, la Administración estadounidense de Donald Trump ha vuelto a interferir en los asuntos del Reino Unido con mensajes acusatorios en las redes sociales.