Aunque es un brote de agave traído desde México, no puede ser tequila. La empresa Negave Estates, fundada en 2022, comercializa una bebida 100% de agave azul producida en el norte del desierto Negev, muy cerca de la franja de Gaza, y en redes sociales ha sido señalada por venderlo como tequila. “Creamos uno de los mejores licores a base de agave, capaz de rivalizar con los mejores tequilas del mundo”, se lee en su página de LinkedIn. Aunque en sus redes sociales y página web, nunca llaman a su producto con el nombre de la bebida mexicana, en la parte superior de la etiqueta se lee “100% agave tequilana azul Weber [una de las más de 150 especies de plantas de agave en México]”. El tequila está protegido con denominación de origen desde 1974 y solo puede venderse como tal si se ha producido en cinco Estados de México, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Nayarit y Guanajuato. “Hemos enviado una carta de advertencia a la marca”, comenta por teléfono Martín Muñoz Sánchez, comisionado técnico del Consejo Regulador del Tequila (CRT). Al momento de esta publicación, el consejo asegura que no ha obtenido una respuesta.
El tequila es una de las bebidas más representativas de la cultura mexicana. La base del destilado se obtiene del jugo de la piña de la planta suculenta agave tequilana Weber, que tarda entre cinco y siete años en madurar. Si la bebida espirituosa se produce en otra región que no sea la establecida por la denominación de origen, o a través de otra especie de agave que no sea la tequilana Weber, tendrá que llevar el nombre de aguardiente o mezcal.
Después de que empezaron a circular las denuncias en videos a través de redes sociales, EL PAÍS encontró que el producto Negave, además de su página web, se vendía en otros dos sitios: Sip Tequila, una empresa estadounidense, y Wine Direct, localizada en Israel. “A estas páginas también les mandamos una carta de advertencia y obtuvimos una respuesta positiva e inmediata”, comenta Muñoz. Ambos sitios quitaron el producto de su catálogo. “En el 99% de los casos se atiende la carta de advertencia; no es que la gente quiera obrar mal, es que muchas veces no saben”, dice y añade que si la respuesta de la empresa israelí no llega, el Consejo iniciará acciones legales.
Según recoge el diario The Jerusalem Post, uno de los creadores de la marca, Avi Leitner, quedó fascinado por el tequila artesanal que se fabrica en el país. Sin experiencia como emprendedor o agricultor, Leitner quiso llevarse un agave a Israel, pero el Ministerio de Agricultura se lo prohibió, así que tomó un brote, lo introdujo al Estado, lo cultivó en un invernadero durante un año y cuando por fin tuvo la planta, se asoció con el kibbutz Alumim, al noroeste del desierto Negev, muy cerca de la franja de Gaza, para comenzar con la creación del producto. De acuerdo con el diario israelí, Leitner ha trabajado con consultores mexicanos en cada paso del proceso. Han plantado 35 hectáreas de agave azul en el desierto de Negev, pero la visión de competir “con los mejores tequilas del mundo”, se queda en la barrica.
EL PAÍS se ha contactado con la empresa, pero al momento de la publicación no ha obtenido respuesta.
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