El golfista estadounidense Tiger Woods (California, 50 años) ha perdido el carnet de conducir por cinco años, tras su cuarto incidente vial desde 2017. Después de cinco meses de proceso judicial, el Tribunal de Circuito del condado de Martin (Florida) le ha impuesto una multa de 1.500 dólares por conducción temeraria y por negarse a someterse a una prueba química obligatoria. La acusación, sin embargo, ha retirado el cargo por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas después de llegar a un acuerdo con la defensa. El siniestro, que se produjo el 27 de marzo cerca de su domicilio en Jupiter Island, Florida, terminó por volcar su coche, sin dejar heridos. Sin embargo, ocasionó daños a un camión que transportaba una hidrolimpiadora. El juez ha advertido de que cualquier transgresión de la norma conllevaría el ingreso en prisión.
En el lugar de los hechos, Woods no superó la prueba de sobriedad y admitió haber tomado “unas cuantas medicinas” a primera hora del día. Durante un registro personal, los agentes del condado de Martin encontraron dos pastillas sueltas de hidrocodona, un opioide para el dolor que, en todo caso, le habían sido recetadas al atleta. Si bien superó el test de alcoholemia, rechazó someterse a un análisis de orina al momento de la inspección. Según la declaración jurada de la detención, Woods mostraba “varios signos de alteración”, “ojos inyectados en sangre y vidriosos” y movimientos “letárgicos y lentos”. El golfista explicó a los agentes que se distrajo con su móvil y la radio mientras conducía su Land Rover, sin percatarse de que el coche que tenía delante había reducido la velocidad para girar hacia un camino de acceso.
La pareja del golfista, Vanessa Trump (exnuera del presidente de EE UU Donald Trump) acompañó a Woods durante su última vista oral, el pasado miércoles 2 de septiembre, para mostrar su respaldo al ganador de 16 majors. El 31 de marzo, el atleta se declaró inocente y su abogado, Douglas Duncan, solicitó un juicio con jurado. Un día después, el juez le permitió a Woods acceder a un tratamiento en un centro de rehabilitación en Suiza. Sin embargo, el golfista interrumpió temporalmente el tratamiento para acompañar a su novia, quien hizo público en mayo que padecía un cáncer de mama.
La exmodelo, que acumula 152.000 seguidores en Instagram, confirmó su diagnóstico a través de esta red social: “Me mantengo concentrada y esperanzada, rodeada del amor y el apoyo de mi familia, mis hijos y mis seres queridos”, afirmó. Entonces explicó que estaba trabajando estrechamente con su equipo médico y que ya se había sometido a un procedimiento. Antes, en marzo de 2025, Tiger Woods confirmó ante sus 3,7 millones de seguidores de Instagram que había empezado a salir con la exmodelo. “¡El amor está en el aire y la vida es mejor contigo a mi lado!”, escribió la estrella de golf en su perfil.

El del pasado 27 de marzo fue el cuarto incidente vial en la carrera de Woods. Su historial incluye una detención en 2017 y un accidente en 2021 que le causó heridas graves en la espalda, las rodillas y las piernas. Cuatro días después de su último accidente, el golfista anunció que buscaría ayuda y que se alejaría del deporte: “Soy consciente de la gravedad de la situación en la que me encuentro hoy […] me retiraré por un tiempo para enfocarme en mi salud”, mencionó en sus redes sociales.
Woods está apartado del mundo competitivo desde 2024, mientras se recupera de una rotura del tendón de Aquiles y de su séptima operación de espalda. El juez le permitió, no obstante, conducir coches de golf en sitios privados.