La presión de Donald Trump sobre Ucrania para forzar a su presidente, Volodímir Zelenski, a ceder ante Rusia o, incluso, a dejar el cargo continuó el jueves por la noche en una entrevista del presidente de Estados Unidos emitida por la cadena conservadora Newsmax.
En ella, Trump definió la reanudación de los ataques ucranios contra las refinerías rusas, uno de los temas del día en Washington, como una “vergüenza”. Y volvió a esgrimir el argumento —que solo compran, a duras penas, sus más fieles seguidores— de que son esos ataques los que están provocando las subidas de los hidrocarburos en todo el mundo y no la guerra a la que el inquilino de la Casa Blanca metió a su país en Irán en febrero pasado.
Trump está desesperado por encontrar a quien culpar de los precios de la gasolina y el diésel, que, según las encuestas, están a punto de influir negativamente en los resultados del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato. Faltan 19 días para la cita con las urnas, el próximo 3 de noviembre.
Para evitar el batacazo, el presidente de Estados Unidos ha anunciado un acuerdo con Moscú para relajar sanciones y estimular así el comercio mundial de diésel. Ese pacto ha provocado la censura de varios senadores republicanos en un Congreso que se ha mostrado en los últimos años consistentemente a favor de ayudar a Ucrania a defenderse. Estos acusan a Trump de proporcionar “a [el presidente ruso] Vladímir Putin más combustible para financiar su maquinaria bélica y continuar sus brutales ataques contra civiles ucranios”.
El bombardeo de una refinería de Rosneft al sureste de Moscú, a cuyo suministro de combustible contribuye, se había producido horas antes de la entrevista de Newsmax. Y tan solo cuatro días después de que Trump anunciase el domingo una “tregua energética” que el Kremlin tardó poco en romper. Zelenski declaró este jueves que Kiev no honraría ese alto el fuego.
“Lo único que está haciendo es elevar el precio mundial del petróleo. Bueno, me parece una vergüenza”, dijo Trump sobre el presidente ucranio. La entrevista se la hizo uno de sus locutores de cabecera, Rob Finnerty, en el Despacho Oval.
“Hay muchos objetivos que se pueden atacar, pero cuando disparas contra refinerías de diésel, donde se produce, ya saben, combustible diésel, y nosotros lo necesitamos, y el mundo lo necesita, entonces no está prestando un buen servicio al mundo”, añadió Trump.

Esta semana, Rusia ha lanzado un alud de ataques con misiles y drones contra instalaciones energéticas, tales como centrales eléctricas, lo que dejó sin suministro a cientos de miles de ucranios. A la luz de esa ofensiva, Zelenski declaró al Financial Times en una entrevista publicada el miércoles que la paciencia de Ucrania se había “agotado”.
Zelenski viajó este jueves a Bruselas en busca del apoyo de los socios de la Unión Europea que su aliado tradicional, Estados Unidos, le está denegando. En las dos jornadas anteriores, Ucrania sufrió por la reducción y los cortes en el servicio del sistema de satélites del que depende para las comunicaciones en el campo de batalla y las operaciones con drones. Ese programa, llamado Starshield, depende de Starlink, propiedad del hombre más rico del mundo, Elon Musk, aliado de Trump.
Musk negó el miércoles que él hubiera tenido nada que ver con esas incidencias y señaló a Trump como el responsable último. Los analistas no tardaron en interpretar lo sucedido con la señal por satélite como otra herramienta de presión de Washington sobre Zelenski. Según informa Reuters citando tres fuentes anónimas, la orden de entorpecer el uso de esa tecnología, crucial para Kiev, partió de la Casa Blanca.
Promesas rotas
Trump culpó al odio que, dijo, se profesan Zelenski y Putin de las dificultades para poner fin a una guerra iniciada hace casi cinco años unilateralmente por el Kremlin. En la campaña que lo llevó de vuelta a la Casa Blanca, el entonces candidato republicano prometió una y otra vez que sería capaz de acabar con las hostilidades en su “primer día”. Fue otra de sus promesas rotas.
“No soy un gran admirador de Zelenski”, afirmó Trump en la entrevista del jueves. “Creo que en realidad ambos querrían que esto terminara, pero me parece que Zelenski es más difícil de tratar que Putin”. El presidente de Estados Unidos ha dado constantes muestras de su debilidad por el autócrata ruso, pese a las numerosas ocasiones en las que este ha faltado a su palabra de poner fin a la guerra.
En su conversación con Finnerty, Trump también se refirió a las informaciones publicadas sobre la posibilidad de nuevas operaciones militares en Irán, que no descartó para después de las elecciones.
Sobre la posibilidad del uso de la “madre de todas las bombas” contra la República Islámica, de la que informó CNN, Trump dijo que esta no es nuclear.
Finnerty preguntó: “¿No es [un arma] nuclear táctica?”. “No, no es nuclear en absoluto. Se trata simplemente de una bomba extremadamente grande”, respondió Trump. “Es como una bomba nuclear diminuta. La madre de todas las bombas es una bomba enorme, pero no es nuclear”.