
El papa León XIV ha llegado ya al Bernabéu, donde 70.000 personas de la comunidad diocesana lo esperan para el que es su último acto multitudinario en Madrid, antes de viajar mañana a Barcelona. El Pontífice ha rendido antes homenaje a la Virgen de la Almudena en la catedral, donde ha llamado a derribar “murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”, de las que “en nuestras sociedades siguen existiendo muchas”, ha asegurado. Después de haberse referido en la mañana de este lunes en la Conferencia Episcopal a los abusos como una “plaga” y haber pedido a los obispos que “cada persona herida” pueda encontrar “escucha sincera, acogida, protección y cambios reales de sanación”, esta tarde se ha reunido con seis víctimas de abusos cometidos por el clero. Los supervivientes le han hecho propuestas para lograr una respuesta “más eficaz” de la Iglesia y el Pontífice se ha comprometido a que esas ideas “sirvan de base para futuros esfuerzos y que la Iglesia sea un lugar seguro”, según un comunicado del Vaticano.