Hay deportes que se identifican con un color. En el caso del césped, la nieve o el agua, ese cromatismo es muy evidente: tiene que ver con el propio medio en el que se practican. Pero el rojo siempre será el color de la Fórmula 1. Más allá de las legendarias escuderías que tiñen su historia con ese trazo, el imaginario colectivo asocia en buena parte la competición con el rojo de Banco Santander.
La llegada de la Fórmula 1 a Madrid, 45 años después de la última carrera en el circuito del Jarama (ganó entonces un coche rojo, el Ferrari de Villeneuve, por cierto) representa mucho más que la incorporación de una nueva cita al calendario internacional del automovilismo. Supone la vuelta de uno de los grandes acontecimientos deportivos a la capital de España, y la consolidación de un proyecto global con capacidad para generar impacto económico, cultural y turístico.
Para Banco Santander, además, este nuevo Gran Premio tiene un significado especial. Es testigo y protagonista de un hecho histórico para España: la entidad regresa a una ciudad que forma parte de su identidad y de su trayectoria. Ambos vuelven a casa.
Banco Santander es ‘Founding Partner’ (socio fundador) del nuevo Gran Premio de España en Madrid, lo que le permite formar parte activa de una de las grandes transformaciones que vive el deporte. Tecnología, materiales, retransmisiones y contenidos poco tienen que ver con los de hace dos décadas
Presencia de marca inherente y creciente
La relación entre Banco Santander y la categoría reina del motor no es una moda. Tampoco el resorte ante una oportunidad puntual ni una alianza casual. El banco ha participado en algunos de los capítulos más relevantes de la Fórmula 1 contemporánea. Inicialmente, a través de acuerdos con equipos y pilotos de referencia. Más adelante, como patrocinador oficial global del campeonato.
En la actualidad, es además Founding Partner (socio fundador) del nuevo Gran Premio de España en Madrid, lo que le permite formar parte activa de una de las grandes transformaciones que vive el deporte: tecnología, materiales, retransmisiones y contenidos poco tienen que ver con los de hace dos décadas. Todo es más global y digital, orientado a un público joven. No es casualidad que, en Estados Unidos, la patria de las redes sociales, el gran circo tenga tres paradas: Austin, Miami y Las Vegas.
Simbolismo e impacto
El desembarco de la competición en Madrid, este fin de semana, tiene un valor simbólico evidente. La capital constituye el hogar natural de Banco Santander, el escenario donde una historia global puede aterrizar en un territorio especialmente cercano para la marca. El Gran Premio permite conectar férreamente dos dimensiones hasta ahora separadas: de un lado, la larga vinculación internacional del banco con la Fórmula 1; de otro, un acontecimiento de impacto mundial, capaz de transformar la vida económica y cultural de una ciudad con creciente protagonismo en el planeta. Todo lo que se vea, lea y difunda ese fin de semana en Madrid tiene y tendrá relación con la entidad.
Las grandes carreras del campeonato no son únicamente eventos deportivos. Se han convertido en plataformas globales de entretenimiento, turismo y negocio que sitúan a sus ciudades anfitrionas en el escaparate internacional durante semanas. La competición moviliza visitantes, empresas, patrocinadores, medios de comunicación y aficionados de muchos países, generando una actividad económica que se extiende mucho más allá de los días de la carrera.
El Gran Premio de España de Fórmula 1, que se disputa este fin de semana en el circuito semiurbano de MADRING, tendrá un impacto económico de 467 millones de euros y generará 8.850 empleos. Así se desprende de un nuevo estudio elaborado por PwC sobre los datos reales de venta e inversiones para la puesta en marcha de la competición, que revela que el gran premio recaudará cerca de 83 millones de euros en impuestos y cotizaciones sociales.
El Gran Premio de España de Fórmula 1 tendrá un impacto económico de 467 millones de euros y generará 8.850 empleos
Fuente: estudio elaborado por PwC
Para España, el regreso de la Fórmula 1 a Madrid duplica literalmente su repercusión: la coexistencia del nuevo Gran Premio con la prueba celebrada tradicionalmente en el circuito barcelonés de Montmeló, también apoyada por Banco Santander, permitirá consolidar la presencia española en el calendario durante los próximos años y reforzar el atractivo del país. Y la vocación universal del acontecimiento se plasma en el nombre del circuito semiurbano, que sugiere continuidad en el anglicismo del sufijo -ing: MADRING, que así lo han bautizado, combina Mad (de Madrid) y ring (anillo en inglés, diseño común en circuitos de motor).
Trayectorias que convergen
Desde la perspectiva de Banco Santander, el nuevo Gran Premio constituye la evolución lógica de una relación construida durante dos décadas. La marca no se limita a asociarse a un evento; participa en un territorio que conoce bien y en el que ha contribuido a construir parte de su historia reciente. Ese conocimiento le aporta legitimidad para acompañar una nueva etapa de crecimiento de la competición.
El modelo pone altavoz a la parafernalia del campeonato en contenidos, educación y marketing. El propio recorrido de Banco Santander dentro del campeonato refleja esa evolución. En principio se trataba de impulsar el reconocimiento internacional de la marca, pero luego el foco se amplió hacia ámbitos como la innovación, la movilidad sostenible o la creación de experiencias para clientes y audiencias. En Banco Santander están convencidos de que el retorno positivo de la acción publicitaria está garantizado, y certifica la categoría que aporta a la marca el vínculo con uno de los fenómenos deportivos más seguidos.
En el fondo, la presencia de la Fórmula 1 en Madrid puede leerse como la convergencia de tres trayectorias distintas. La de una competición que busca ampliar su alcance global, la de una ciudad que aspira a reforzar su posición internacional a través de proyectos transformadores, y la de una entidad que lleva años acompañando la evolución de este deporte como uno de sus protagonistas naturales.
Dos décadas de reprís
La relación entre Banco Santander y la Fórmula 1 comenzó en 2007 con el patrocinio de McLaren y la figura de Fernando Alonso como uno de los principales embajadores de la marca. Desde entonces, la entidad ha protagonizado una evolución que refleja también su propia transformación internacional. En 2010 llegó la alianza con Ferrari, que consolidaba la asociación entre Santander y uno de los mayores iconos de todos los tiempos del deporte mundial. Tras un paréntesis estratégico, la vuelta a la competición en 2022 diseñó una narrativa centrada en la sostenibilidad.
Como Official Retail Banking Partner de la Fórmula 1 desde 2025, Santander amplía su presencia a un nuevo ecosistema: más contenidos, más experiencias para una nueva generación de clientes a través de Santander y Openbank, mayor formación y continuas activaciones comerciales. El inminente Gran Premio de Madrid representa la culminación de ese recorrido, el reencuentro entre la Fórmula 1 y Santander. “El regreso a casa”, como dicen en la casa.
De Madrid al cielo, más que nunca
Con motivo del Gran Premio de España, Banco Santander, Founding Partner del Gran Premio, sorprendió a la ciudad con un show de drones que convirtió el cielo madrileño en una gran pantalla de luz para celebrar la llegada de la competición.
La noche del viernes 4 de septiembre, cientos de drones despegaron desde el entorno del Puente del Rey para formar algunas de las imágenes más reconocibles de este fin de semana de carrera: un monoplaza de Fórmula 1, el trazado del circuito MADRING y diferentes composiciones con la llama del Santander, entre otros iconos vinculados a la Fórmula 1 y a la ciudad de Madrid.
A través de movimientos y cambios de color sincronizados, las distintas figuras fueron sucediéndose sobre el cielo de la capital ante cientos de espectadores, en una acción que unió tecnología, deporte y algunos de los símbolos más reconocibles de Madrid. Con esta iniciativa, Banco Santander quiso dar la bienvenida a la Fórmula 1 y acercar la celebración del Gran Premio a la ciudad antes de que los monoplazas salgan a pista.