Munimul Islam y su familia ya están más cerca de salir de España y recuperar su vida en Essex (Reino Unido). La Audiencia Nacional ha archivado la causa que tenía abierta contra este empresario tecnológico bangladeshí, detenido a petición de Myanmar por una supuesta estafa. Las autoridades de ese país han informado ahora al tribunal de que ya no tienen ninguna intención de extraditarle, puesto que el caso contra él está cerrado, según la documentación a la que ha accedido EL PAÍS. Islam fue detenido el 29 de septiembre a su llegada al aeropuerto de El Prat (Barcelona) al estar activa una notificación roja de Interpol a petición de Myanmar.
Islam, de 40 años, conserva intacto el sentido del humor pero, cuantos más detalles conoce, más se siente víctima de una injusticia. “Nunca hubo un caso criminal contra mí, sino que ha habido una motivación política. Myanmar sabía que no tenían nada y, aun así, mantuvo activa una notificación roja. Es un fallo del sistema muy grave”, critica el empresario en conversación telefónica con este diario desde el apartamento cedido por el consulado de Bangladesh en Barcelona, donde vive temporalmente con su mujer, Rebecca Connor, y las dos hijas de ambos. Islam pide a la agencia que “examine con un poco más de detenimiento los hechos” ante peticiones de determinados países, como Myanmar, donde “no se respeta la ley ni los derechos básicos”. Su abogado, el penalista Cristian Carci, coincide en el riesgo que que determinados países “abusen de la confianza entre las oficinas de Interpol por motivos políticos”.
La pesadilla de Islam empezó la noche del 29 de septiembre. Al aterrizar en Barcelona desde Londres para pasar unos días con su mujer —era su primera escapada solos desde que tuvieron a las niñas— fue detenido en cumplimiento de la orden de Interpol. El país asiático le acusaba de participar, presuntamente, en una estafa en el seno de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, de la que era miembro. La cámara contrató los servicios de una consultora internacional, Mercury Public Affairs, para lograr que el gobierno norteamericano ayudara a las empresas nacionales en ese país, que atravesaban dificultades por las restricciones impuestas al régimen. Myanmar es formalmente una república presidencia, pero está fuertemente controlada por las fuerzas armadas y el Ministerio de Exteriores español desaconseja viajar allí por una “inseguridad jurídica” que deriva en “detenciones arbitrarias, incluso de personas extranjeras”.
Myanmar respondió a la Audiencia Nacional, el pasado 18 de octubre, que ha “decidido no incoar procedimientos de extradición” contra el empresario, puesto que Islam “se había limitado a aplicar directivas de facturación y desembolso de empresas en el extranjero”. La documentación también explica el destino de los dos principales acusados en esa causa: el norteamericano Adam Castillo —que fue deportado a Estados Unidos tras las supuestas presiones ejercidas por el vicepresidente JD Vance— y el australiano Danny Dyay, que aceptó su culpabilidad para ser extraditado a su país. Islam se opuso a su detención publicando mensajes en redes sociales y alertando a medios de comunicación, lo que según su versión provocó la “venganza” de las autoridades. “A los militares no les gustó que hiciera ruido”.
El tribunal ha archivado el caso y ha retirado las medidas cautelares que le había impuesto, incluida la entrega del pasaporte, que Islam está pendiente de recibir todavía por correo a través de su abogado. El empresario llegó a pasar un mes ingresado en la cárcel de Brians 1, hasta que pudo traer a su familia a España y acreditar arraigo con la cesión del piso en Barcelona. A la espera de saber si su proceso se resolvería en semanas o meses, Islam alquiló “una casa con piscina” en Cambrils (Tarragona) por un mes para estar más tranquilo junto a su familia. “Quizás tendremos ahora las vacaciones que no pudimos tener cuando llegamos”, bromea. Después, será el momento de regresar a Essex. Pero, aunque la orden es clara, lo que ha vivido le lleva a ser desconfiado. “Quiero asegurarme de que Interpol ha retirado la notificación roja. No quiero volar a Reino Unido y que me vuelva a pasar algo así”.