Cientos de ciclistas salimos a entrenar a diario y lo que debería ser solo deporte a menudo nos resulta un riesgo. La ley exige guardar 1,5 metros de distancia lateral al adelantar y permite invadir el sentido contrario. Sin embargo, muchos conductores ignoran estas normas. Lo que en un coche parece un adelantamiento rápido, para el ciclista es recibir un latigazo de aire a alta velocidad. Sin más protección que la ropa, ese golpe desestabiliza la bici y puede ser mortal, algo que se agrava con viento o lluvia. En lugar de imponer nuevas normativas, como las medidas de la Dirección General de Tráfico (DGT) de este 1 de octubre, es más urgente destinar recursos a vigilar y sancionar estas conductas temerarias. De nada sirven nuevas leyes si quienes deben cumplirlas ignoran que los ciclistas somos vulnerables ante ellos. Ese metro y medio salva vidas.
Jose Javier Escobar Vilatuña. Pamplona
Organizar no es viralizar
De un lado, redes estudiantiles que sostienen demandas por vivienda, educación y coste de la vida; del otro, unos 2.000 jóvenes sin organización ni reivindicaciones, que terminaron saqueando tiendas. Mismos canales de convocatoria, resultados opuestos. Las plataformas no distinguen entre organizar y agitar: premian lo que circula, no lo que se discute, y la imagen del saqueo acaba tapando la falta de profesores. Por eso urge una alfabetización digital crítica que no se limite a enseñar a usar herramientas ni a advertir de sus riesgos, sino que prepare para leer quién controla la plaza, qué se viraliza y qué se convierte en dato. Es una herramienta de lucha política: la escuela debe enseñar a leer las tecnologías. No hay disputa por el futuro sin disputa por las infraestructuras que lo median.
Gustavo Herrera Urízar. Barcelona
Los nuevos 30
Tener casi 30 años, las primeras canas, varias arrugas y cero fuerzas. Tener unos pocos euros en la cuenta y no querer pedir ayuda a nuestros padres porque hemos asumido que a esta edad —aunque bien tendríamos que haber podido pagar ya la entrada de un piso o de una casa y tener la primera hipoteca o, al menos, coche propio— seguimos teniendo solo 30. Y no porque no nos esforcemos o no tengamos trabajo, o ganas de seguir estudiando, o tiempo para hacerlo, u horas suficientes de sueño que nos permitan rendir al día siguiente, y al siguiente… Solo que estos son los nuevos 30 y normalizarlo es lo más prudente para no perder la cabeza antes de llegar a los 40.
Rebeca Fernández Román. Zamora
¿Repetimos por costumbre?
Todavía tengo más dudas que certezas sobre mi voto. Observo cómo la política se ha radicalizado, tanto a la derecha como a la izquierda. Votar a un lado implica terminar apoyando posiciones que no compartimos debido a pactos poselectorales. Hace poco descubrí en las redes sociales Democracia 21, un partido que se presenta como una alternativa de centro. Me sorprendió apenas haber oído hablar de él. Mi hermana me dijo que votar a una fuerza nueva era como casarse con alguien a quien conoces desde hace tres días. Yo le respondí que votar a los partidos de siempre es como casarte con un ex.
Macarena Arnás Sánchez. Madrid