Sara Carbonero (Corral de Almaguer, Toledo, 42 años) ha vuelto a la televisión. A pocos meses de acabar un año que comenzó teniendo que ser operada de urgencia en Lanzarote y en el que se ha despedido de su madre, fallecida el pasado mes de abril, la periodista ha reaparecido la noche de este miércoles 4 de noviembre en un plató, esta vez para participar en un debate conducido por Cristina Pardo en el programa de Antena 3 La Mesa, al que ya había acudido anteriormente como invitada. La periodista se sumó a un grupo heterogéneo de tertulianos que, tras el reciente accidente de trenes en Urda que ha dejado 69 víctimas mortales, debatieron en dos bloques; primero, sobre cómo la tragedia ha afectado a la confianza de los usuarios de la red de alta velocidad española y, posteriormente, sobre el paso del tiempo, el miedo a envejecer y la llegada de la muerte.
Carbonero, que ya se había sentado a La Mesa de Pardo a principios de octubre para hablar, entre otros temas, sobre la presión mediática que lleva años sufriendo, debatió anoche junto al extorero y ahora actor Óscar Higares, el presentador de televisión Pepe Navarro, la exvedete Norma Duval y la exmodelo Judit Mascó, además del médico experto en longevidad Manuel de la Peña. Con ellos, la periodista compartió reflexiones sobre la vida que ella, paciente de cáncer durante años, parece tener muy presentes: “Judit [Mascó] decía que vivir es un regalo; yo añadiría que no solo es un regalo, sino que es un milagro. Yo lo tengo muy presente, muchos días, porque solo hay que ir a darte una vuelta por los hospitales. Es un gran choque de realidad”, comentó Carbonero durante el debate, que hilaba directamente con el accidente de Urda.
“No hace falta ver estas tragedias”, continuaba su exposición, revelando que, aunque un hecho así “claro que te encoge el corazón… es de un segundo a otro, es una brutalidad y además inverosímil”, ella va más allá en sus pensamientos: “Yo reconozco que soy muy consciente de lo afortunados que somos quienes tenemos salud, y quien vive además sin dolor, porque no se trata de sobrevivir, sino de vivir con buena calidad de vida y buenas condiciones”.
Sobre el paso del tiempo, el verdadero leitmotiv de este bloque del debate, la comunicadora y exesposa de Iker Casillas —con quien tuvo dos hijos— continuó relatando su experiencia: “Yo me siento mucho mejor ahora que a lo mejor hace 15 años. Tengo las cosas más claras, relativizo mucho, valoro mucho mi tiempo: es para los que quiero y poco más. Ahora, hay un reloj biológico para todos; los años van pasando y creo que los hijos son un baremo importante para darte cuenta”. Y ante la perspectiva del envejecimiento y del final de la vida, aportaba otra reflexión: “Cuando decimos que no queremos envejecer, yo no creo que sea solo una cuestión física, de que se nos caigan las carnes, sino que no queremos acercarnos al final de la vida… esta situación de finitud; o arrepentirnos de lo que no hemos hecho. Es decir, no es solo cómo estemos por fuera… Al menos yo, que amo la vida y la valoro muchísimo, creo que nadie se quiere morir. Y reconozco que sí tengo miedo a la muerte, porque no sé qué hay después. Y tengo miedo, sobre todo, por la gente que se queda”, explicó.
Carbonero acostumbra a hacer este tipo de reflexiones también en sus redes sociales. Cuando celebró su 42º cumpleaños el pasado 3 de febrero, poco después de una operación y de 11 días ingresada en Lanzarote, donde comenzó el año 2026, compartió en su perfil de Instagram (3,6 millones de seguidores) un carrusel de fotos con una idea sobre su estado de salud: “Hace apenas un mes entré a un quirófano llena de incertidumbre y entonces habría firmado poder estar como estoy hoy. Ya no duele. El miedo ha dado paso a la gratitud, a la serenidad y a la calma. Como dije en una ocasión, no me gusta romantizar los problemas de salud, ojalá nadie tuviese que pasar por ellos, pero si hay algo positivo es darte cuenta de la cantidad de gente que te quiere y que se preocupa por ti”. Aunque nunca llegó a especificar los motivos de esa hospitalización de urgencia en la isla canaria, no quiso dejar pasar la ocasión de sacar una lección de lo vivido y de compartirla públicamente.
Tampoco ha dejado de hablar de los procesos médicos a los que se ha sometido desde mayo de 2019, cuando le fue diagnosticado cáncer de ovarios. Para tratarlo, tuvo que pasar por quirófano y someterse a seis ciclos de quimioterapia, además de una nueva intervención de urgencia en 2022 y un nuevo paso por el hospital en 2024, lo que ella misma contó en agosto de 2025 con la revista Women’s Health.
En el primer bloque de La Mesa, en el que también estuvo como invitada, Carbonero, natural de Corral de Almaguer, un municipio de Toledo a 70 kilómetros de Urda, quiso además valorar la solidaridad de sus “paisanos”, de los que dijo sentirse “orgullosa”, y de la gente de los alrededores que se volcó con los afectados por la tragedia: “Todos hemos visto cómo se han volcado; desde el señor del bar que preparaba cientos y cientos de bocadillos hasta el párroco, para dar un poco de consuelo a esa gente. Eso emociona; ojalá nunca tuviéramos que llegar a verlo, pero, de toda la tragedia, te reconozco que eso me hace creer en la humanidad”, le explicó a Cristina Pardo. “En este caso nos ha tocado en Toledo, pero los españoles en general siempre hemos respondido muy bien, como en Adamuz, en la dana, en el Prestige, en el 11M… La sensación que yo tengo, parafraseando a Sabina, es que ‘Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido’, porque esto ha sido hace apenas siete días y estamos aquí y tenemos que seguir”, expresó.